domingo, 3 de diciembre de 2017

cierra los ojos

-cierra los ojos

Me dijo aquella noche al lado del mar, con su palma sobre la mía, con nuestros sueños entrelazados
como los dedos de nuestras manos. Recuerdo como si fuera ayer como su respiración tranquila sonaba, como su pecho contra el mio resonaban en dulce melodía de viento. Recuerdo como la arena suave jugaba con nuestros pies, como las olas cantaban en la lejanía y los recuerdos era una sinfonía en mi.

"cierra los ojos"

Dijeron antes las estrellas, mucho antes de aquella noche en playa en el fin del mundo. 
Yo era bastante joven, una niña que se creía grande, pero disfrutaba de esa pequeña comodidad que le daba el ser consciente de lo pequeña que era. Era una noche de fin de semana, mis padres dormían, y mi hermano había salido. Yo estaba acostada en la azotea, sola en un mundo abandonado por el tiempo, simplemente escuchando música y deteniéndome entre canción y canción para sentir los tintineo de la noche.
Sus voces... su voces era tan suave como la neblina y me costó distinguirlas de los grillos y la briza, pero allí estaban, melodiosas repitiendo

"cierra los ojos"

"cierra los ojos"

como me decía mi madre, un sigo antes de que las estrellas me bautizaran, cuando era diminuta. Tan pequeña que me envolvía en matas, convirtiéndome en una crisálida, con la esperanza de que algún día, transformada en mariposa, me elevara por los cielos celestes de la primavera. 
"cierra los ojos" me decía cuando en las noches me costaba dormir, cuando la tristeza o la soledad se escurrían, diminutas, como yo, y las lagrimas que derramaba eran mi única forma de exorcizarlas. 
"cierra los ojos" me arrullaba "cierra los ojos y duerme, vamos cariño, cierra los ojos y sueña"

-cierra los ojos

Mi madre me arrullaba, como ahora lo haces tu, entre lagrimas, 
-cierra los ojos, tranquila, todo va a estar bien
 me dices, y yo ya lo se. Se que es hora, se que la blancura que me rodea debe dar paso a la noche, y se que tu mano sostendrá la mía hasta el atardecer, como tu padre lo hizo, un milenio atrás, a la orilla del infinito. 
Siento contra mi piel arrugada la sabana áspera, pero a la vez me siento en mis veintiocho años, con mis pies descalzos enterrados en la arena... siento a las estrellas hablando en el silencio de una canción... siento tus lagrimas de espuma y mar, tan claras como las que derramabas cuando solo eras una pequeña crisálida, con pequeños dedos y pequeños sueños... siento su respiración en medio del tintinear de la oscuridad, y se, que él me esta esperando... en aquella playa... en el fin del mundo... lo siento... siento.......   

"cierra los ojos"



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