Con su pelo revuelto y diamantes de agua enredados en el, con los ojos brillantes como el lucero, con sus juguetones movimientos y sus bufanda de colores se desliza por el horizonte.
Lleva en su mano un pincel para colorear el cielo, y campanas en sus tobillos, que suenan como el trinar de las aves. le gusta volver las nubes rosadas, el pasto verde brillante y los sueños realidades.
su esencia huela a pan, a café, a hojas en descomposición, a picardia, a vigila, a camas calientes, a cosas nuevas, a colores y humedad, a vida.
no muchos la conocen, no muchos la aprecian. pero ella esta allí, todos los días, para volver a traernos el sol.
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