lunes, 2 de mayo de 2016

Amanecer

el frió de la madrugada cala los huesos, pero su sonrisa se mantiene intacta. Camina, casi danza, sobre el rocío, como un duende, su rostro pícaro sus mejillas sonrojadas. 

Con su pelo revuelto y diamantes de agua enredados en el, con los ojos brillantes como el lucero, con sus juguetones movimientos y sus bufanda de colores se desliza por el horizonte. 

Lleva  en su mano un pincel para colorear el cielo, y campanas en sus tobillos, que suenan como el trinar de las aves. le gusta volver las nubes rosadas, el pasto verde brillante y los sueños realidades.

su esencia huela a pan, a café, a hojas en descomposición, a picardia, a vigila, a camas calientes, a cosas nuevas, a colores y humedad, a vida.

no muchos la conocen, no muchos la aprecian. pero ella esta allí, todos los días, para volver a traernos el sol.
 

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